Incontinencia Urinaria

La incontinencia de orina consiste en el escape de orina de forma involuntaria. Ocurre sobre todo en mujeres con debilidad del suelo pélvico, bien por predisposición o por factores que han debilitado los músculos del suelo pélvico, como partos múltiples o complicados, obesidad, cirugía abdominal o estados de malnutrición. Las mujeres están especialmente predispuestas por la configuración anatómica de la uretra femenina.

En síntesis la incontinencia de orina es de 3 tipos:

Incontinencia de orina de esfuerzo (IOE): Se produce cuando la paciente realiza algún esfuerzo, a veces tan pequeño como reír o estornudar. Puede ser de pequeña cantidad o muy abundante, generando importantes problemas de calidad de vida.

Incontinencia por urgencia miccional: Se produce cuando se tiene ganas de orinar de forma frecuente o imperiosa, en el paciente no puede llegar a tiempo al baño y se le escapa un chorro de orina.

Incontinencia por fallo del esfínter: Hay que recordar que la continencia miccional es posible gracias a una válvula muscular (esfínter estriado externo) que los seres humanos tienen en lauretra. Esta válvula está cerrada y sólo se abre cuando, voluntariamente, la persona decide orinar. Cuando este mecanismo es defectuoso se produce escape de orina.
Un caso especial es la enuresis nocturna, que afecta sobre todo a niños y niñas.

Causas

Cada tipo de incontinencia causas diferentes. La IOE afecta sobre todo a mujeres y se debe a debilidad de la musculatura del suelo pélvico. El esfínter puede estar debilitado por factores constitucionales o por partos múltiples o difíciles, cirugía abdominal o genital, obesidad, ancianidad. En hombres este tipo de incontinencia es debida a la debilidad de esfínter, generalmente como secuela de cirugía prostática, como la prostatectomía radical.

Por su parte la incontinencia por urgencia (o imperiosidad) miccional no se debe al esfínter ni a la debilidad muscular sino al mal funcionamiento de la vejiga, que actúa de forma incontrolada y con contracciones excesivas fuera del control voluntario. Esto se debe a que el músculo de la vejiga y las neuronas responsables de su inervación funcionan de forma incorrecta produciendo inestabilidad vesical (detrusor hiperactivo) y vejiga neurógena. Las principales enfermedades neurológicas que producen vejiga neurógena son: (espina bífida, lesión medular, accidente vascular cerebral e ictus, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, diabetes mellitus (neuropatía).
Diagnóstico

Un buen interrogatorio por parte del urólogo es fundamental para orientar el tipo de incontinencia (situaciones en las que se escapa la orina). El estudio urodinámico es la clave para conocer como funciona la vejiga, tanto en su fase de llenado como de vaciado. Requiere un pequeño sondaje. Puede ser complementada con estudio radiológico (video-urodinamia). Hay que descartar infección de orina con un urocultivo y realizar una ecografía para evaluar los riñones y la vejiga.
Tratamiento

Cada tipo de incontinencia requiere un tratamiento particular. Se ha avanzado mucho en la cirugía de la IOE y actualmente existen técnicas poco agresivas y con buenos resultados. Todas se basan en reforzar el mecanismo de cierre de la uretra. Para ello se usan diversos tipos de mallas y cabestrillos que se colocan con pequeñas incisiones a través de la vagina. Algunas no aplican tensión, como el TOT y el TVT; mientras que otras tienen un mecanismo de tensión regulable como el Reemex.

La incontinencia por inestabilidad del detrusor responde bien al tratamiento medico con fármacos anticolinérgicos, útiles también en vejiga neurógena. Para los enfermos con incontinencia derivada de cirugía prostática puede colocarse un esfínter artificial.
Pronóstico

La IOE suele empeorar con la edad pero la fisioterapia puede detener la evolución. El tratamiento médico de la inestabilidad vesical corrige los síntomas y mejora la evolución a largo plazo. Algunos casos de inestabilidad vesical pueden currarse completamente. La vejiga neurógena es un problema crónico que requiere tratamiento y vigilancia de por vida, como la mayoría de enfermedades neurológicas.

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