Riñón y Ureteres

La pielonefritis refleja un problema inflamatorio completo del riñón en consonancia generalmente con una infección de orina producida por bacterias. Cuando esta situación es aguda aparece dolor lumbar y fiebre, con diversos grados de afectación del estado general. Los análisis de sangre se alteran e indican infección. Debido a que el riñón es un órgano muy bien vascularizado (lo recorren multitud de arterias y venas) la infección produce una gran inflamación renal y reacción general (fiebre y activación de los mecanismos de defensa celular) siendo frecuente que la bacteria pase del riñón a la sangre (bacteriemia) y se generalice la infección, produciendo en algunos casos una sepsis o shock séptico.

Hay dos tipos de pielonefritis:

  • Aguda: De curso rápido y síntomas muy llamativos. Puede ser:
  • No obstructiva: Es una infección directa del riñón sin más complicaciones.
  • Obstructiva: Además de la infección renal existe una obstrucción del uréter (uropatía obstructiva). En esta situación la orina infectada queda atrapada en el riñón dilatado con mayor riego de provocar una infección generalizada sepsis o shock séptico.
  • Crónica: De curso lento y sin apenas síntomas. Es la situación resultante después de padecer varias pielonefritis agudas u otras manifestaciones de la infección de orina. También debido a problemas circulatorios del riñón. El riñón sufre un proceso progresivo hacia la fibrosis.

Causas

La pielonefritis aguda comienza con una infección de orina simple, generalmente una cistitis que tras unas horas o días progresa ascendiendo hasta el riñón. No obstante no se conoce por qué unas infecciones de orina son simples y otros se complican, salvo en los casos en que coexiste una causa predisponerte: uropatía obstructivahidronefrosislitiasis (cálculos), reflujo vesico-ureteral. Las personas con infección de orina crónica o inadvertida, diabetes o con problemas de defensas (inmunodepresión) son más proclives a la infección de orina complicada y, por consiguiente, a la pielonefritis.

En la pielonefritis son válidas las normas de prevención de la infección de orina. Beber abundantes líquidos es fundamental. Es aconsejable vaciar la vejiga cuando se presentan las primeras sensaciones miccionales (evitar retener la orina en la vejiga) siempre que sea posible. Una dieta equilibrada, variada, con suficiente fibra es muy recomendable. La higiene íntima debe ser la correcta, utilizando jabones de pH neutro y evitando limpiezas demasiado abrasivas para la piel y mucosas. La ropa íntima debe ser de calidad y holgada. La vida sexual debe ser asimismo saludable. Cuando hay causas predisponentes a la infección de orina, como cálculos, malformaciones, incontinencia, problemas de próstata o retención de orina debe buscarse la solución correspondiente a estos problemas. El empleo de antibióticos de forma indiscriminada no ayuda a prevenir las infecciones. El aporte de suplementos de arándanos puede proteger contra determinados tipos de infección de orina. Existen vacunas contra la infección de orina que pueden resultar útiles en algunos casos.

Diagnóstico

Las manifestaciones clínicas (dolor lumbar y fiebre) son típicas y orientan el diagnóstico desde buen inicio. Al palpar la zona lumbar hay dolor intenso sobre todo en los procesos agudos. Los análisis muestran signos de activación de respuesta defensiva general (leucocitosis con desviación, aumentos de proteína C reactiva y PCR) La ecografía o la TAC demuestra un riñón inflamado. Si hay uropatía obstructiva el riñón aparece dilatado y puede aparecer un cálculo ureteral.

Tratamiento

El tratamiento depende del tipo de pielonefritis. Si es una pielonefritis aguda sin complicaciones, es decir sin obstrucción renal, el tratamiento es con antibióticos, casi siempre endovenoso (gotero). Si se trata de una pielonefritis aguda obstructiva hay que aplicar antibióticos y colocar de un catéter ureteral para desobstruir el riñón. Si se trata de una pielonefritis crónica no se requiere tratamiento, salvo que surjan complicaciones. En este caso una opción es la nefrectomía.

Pronóstico

Suele evolucionar bien si aplica el tratamiento de forma adecuada. Algunos enfermos evolucionan hacia la gravedad y, aunque suelen superare bien la enfermedad, pueden pasar unos día muy graves, requiriendo cuidados intensivos. En muchos casos la pielonefritis cura sin secuelas reseñables. Con cada pielonefritis aguda el riñón sufre daños irreparables (cicatrices) que, no obstante, no suelen afectar a la función renal global. La pielonefritis crónica implica un cierto grado de déficit funcional del riñón afectado, por lo general compensado por el riñón sano contralateral.

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